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Una visita bastante tranquila

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Una visita bastante tranquila

Mensaje por Uchiha Izumi el Sáb Mayo 28, 2011 12:52 pm

Habían pasado ya unos cuantos días desde que Izumi había visitado la capital del país del agua y había recopilado valiosa información, u8na parte de ella era basada en conjeturas lógicas, pero aun así conjeturas que bien podrían estar equivocadas, aunque por el momento lo más importante era visitar la mayor fuerza militar del país, la aldea oculta entre la niebla, era cierto que Izumi no sabía dónde se encontraba y estaba perdido en unas montañas llenas de niebla, pero para su suerte tras varios días de búsqueda había encontrado a un comerciante que le había indicado la dirección. Izumi comía tranquilamente frente a una fogata un conejo que había casado en el lugar, estaba planeando cual sería la mejor forma de llegar al sitio, había formado muchos escenarios en su mente pero había llegado a la conclusión de que una llegada normal, tranquila y hasta cierto punto irónica seria la forma más segura, después de todo no había ningún motivo para detenerlo, él no estaba en una lista de renegados, tampoco estaba en lista criminal y hasta se había percatado de que su hoja ninja no estaba en las listas, en pocas palabras él no tenía historia, por lo cual sería como cualquier otro viajero que llega a la aldea, quizás recibiría algunos malos tratos pero nada fuera de lo común.

Termino su comida y apago la fogata echándole tierra encima, la aldea estaba a un par de horas de camino así que emprendió marcha, tras estar cerca a solo un par de minutos se acercó a un claro donde había un pequeño ojo de agua, salto subiendo a un árbol y se quitó su capa de la organización, la banda de la organización y su kimono con el símbolo de su clan, enrollo todo cuidadosamente en la capa y lo oculto entre las ramas para hacer que fuera imposible tropezarse con esas pertenencias por accidente, se quedó únicamente con una camisa blanca de manga corta, sus pantalones negros y sus sandalias ninja, hacia un poco de frio pero eso era lo que el necesitaba, si por alguna extraña razón alguien lo inspeccionaba o algo similar no encontraría nada que lo vinculase ni con su clan ni con la organización; bajo del árbol y continuo su camino hasta llegar a la puerta principal de la aldea donde poca gente entraba y salía del lugar, la niebla se hacía más espesa en aquel sitio otorgándole un aspecto intimidante a la aldea.

Aunque con dificultad se acercó y comenzó a examinar las defensas principales de la aldea, sus ojos se movían lentamente y pasaban inadvertidos para los ninjas que custodiaban la entrada pues su atención estaba más dada a las personas que entraban que a aquellos que simplemente se quedaban afuera “Tienen buenas defensas principales, esta niebla es un excelente modo de ocultar trampas o shinobis que puedan reaccionar ante un ataque, nuevamente parece que un ataque frontal al menos en estas condiciones no es una opción, aunque en caso de que en este sitio no existan ninjas sensores la niebla sería un elemento que jugaría en su contra de igual manera” Finalmente Izumi entro presentándose como un viajero, lo inspeccionaron solamente para verificar su historia y al no encontrar armas ni nada le dejaron pasar, así entro en búsqueda de algo de información, esperando que su misión en este sitio fuese tan sencilla como en los demás…
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Florentino el Sáb Mayo 28, 2011 1:54 pm

Niebla, niebla y más niebla. Cual típico día en la desolada aldea. Mañana lúgubre y en cierto aspecto algo tétrica, quizás podría existir alguna diferencia después de todo. Una mezcla de frío, entumecimiento y malos augurios recorrían rápidamente el pecho del experimentado Gennin, quien caminaba con un leve tambaleo de borracho sobre la espesa y traicionera niebla. Su mirada se paseaba desconfiada, pero el infortunio matutino no permitía que éste pudiese ver a través de la niebla, y en palabras más claras, no le permitía la indispensable necesidad de ver.

Era como un ciego sin bastón, que se mecía en su cuna con un pleno desconocimiento hacia ella. La peculiar araña que llevaba en su mano podría ayudarle en mínima proporción, y en el excéntrico caso de que algo sucediera, salvarle de inmediato. La improvisación con la que el gennin vagaba, jamás fue un buen atributo dentro de su inventario, aunque de todas formas se caracterizaba ciertamente por aquello. Últimamente la idea de tener una brújula podría en un futuro ser una exitosa ayuda, o guía.

De tal modo u otro, el joven de fina vestimenta prosiguió con su improvisto andar, y a pesar de la espesura de la blanca niebla, vislumbró un hombre a escasos metros de su ubicación, cuya existencia dentro de la aldea parecía nunca haber sido reconocida ni requerida. Tantos años dentro del mismo gremio de aldeanos, cada quien tenía interpretado de memoria cada rostro y demás detalles físicos, aunque siempre existía la conjetura de equivocarse. En cuestión su particular araña se posó en su hombro izquierdo, camuflándose perfectamente con la niebla, inmóvil y aparentemente inerte.

En aquella acción, se demostró nuevamente, que tras un maquillaje superficial logra ocultar una personalidad astuta, y traicionera. Fingió estar distraído y chocar hombros cual si hubiesen chocado, echando todo mera culpa a la espesa niebla del día. La criaturilla mortal al instante recorrió de hombro a otro, y luego se dirigió a pequeños centímetros de su cuello, con un sigilo y meticulosidad de manual. No tenía ninguna excusa ni razón para provocar un ataque, pero su desconfianza lo había llevado hasta tal punto, sin mencionar que no llevaba ninguna banda de la aldea encima, detalle no visible en Florentino, ya que la llevaba debajo de sus ropajes por consecuencia de la temperatura casi gélida.


- Perdón estimado aldeano.. no lo he visto a causa de la niebla. Quiero ofrecerle la más alta tecnología en artesanía moderna para el hogar. - Abrió su chaleco, y varias figuras pre-moldeadas aparecieron listas para la venta.
- Equipados con el chacra más sano para una mejor movilidad, su vencimiento se prolonga después de 15 días, ¡Cómprelo ya!

Sus últimas frases fueron acompañadas de un semblante comercial y extraño, dándole vueltas al individuo, y realizando muecas extravagantes.
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Uchiha Izumi el Sáb Mayo 28, 2011 4:53 pm

Izumi verificaba los alrededores en total silencio, aunque caminaba con toda normalidad, no como si supiese a donde iba sino más bien como un viajero que no sabe del todo donde se encuentra, dentro de la aldea o al menos en los inicios las barreras parecían un poco menos preocupantes, aunque los lugares de las cercanías no podían darle una impresión total, igualmente lo que debería revisar sería más bien el centro, se proponía a dirigirse al lugar cuando de pronto observo a una persona que se acercaba a él casi como si no le viese, pero eso era imposible, incluso él podía ver en aquella densa niebla cuando menos lo suficiente para percatarse de la presencia humana de alguna otra persona a ciertos metros, dicha persona choco hombros con Izumi quien de inmediato coloco su vista en el extraño, sintió que algo le recorría el cuerpo pero imagino que era una leve brisa o su propia imaginación, por cualquier motivo y siguiendo su propio principio no confió en su pensamiento y echo una mirada de reojo rápida e imperceptible a su parte cercana logrando divisar el movimiento de algo muy pequeño, aunque no supo decir que era, pero eso no era casualidad, decidió no exponer este evento y simplemente atendió a las palabras del extraño quien parecía o aparentaba tener unas copas encima.

-Creo que se ha confundido, yo no soy residente de este lugar vengo de visita desde un lugar lejano, soy un viajero que va de un lugar a otro, me gusta conocer el mundo– sus palabras eran con un tono desinteresado, intentar fingir algo era peor y se había percatado de que aquel sujeto estaba fingiendo, los movimientos de la otra persona eran bastantes obvios, al menos para Izumi, inicialmente no tropiezas con alguien por accidente en un estado lucido, si su excusa fuese el alcohol en su cuerpo la había dejado totalmente invalida, su forma de hablar, elocuente era prueba suficiente para dar a entender que no estaba ebrio, ni siquiera parecía un tanto excitado, más bien parecía bastante concentrado en sus movimientos, aquella pequeña cosa que ahora parecía estar sobre sus ropas era sin duda algún producto de aquella persona, un espía era lo más seguro, las ganas de entablar una conversación cuyo mal había hecho para un comerciante imitándolo terriblemente demostraban sin duda que si no era un espía cuando menos era algún ninja, ¿un jounnin?, no, los jounnin no actúan de forma tan imprudente, algún chunnin no estaría en una situación como esa, debería entonces, ser un gennin, pero…¿y su banda?, quizás la tenía oculta o simplemente no la llevaba consigo, aunque cabía la posibilidad de que fuera un anbu simplemente infiltrado, no eso no parecía posible, de ser así le estarían siguiendo en lugar de postrarse ante el de manera frontal.

Todas estas incógnitas surgían en la mente de Izumi pero no eran cosas gratuitas, la única razón por la que Izumi podía hacer todas estas observaciones es porque él no confiaba en nada, ni siquiera en sus propios presentimientos o instintos, de manera lógica cualquiera, inclusive algún shinobi habría pensado que aquel era un comerciante ebrio y extraño, como muchas personas que viven en ese país de niebla, pero Izumi le notaba algo diferente, algo que él conocía muy bien, esa mirada desconfiada y misteriosa que pertenece a las personas cuyos motivos van más allá de lo apreciable, por esa misma razón Izumi sabía que esa persona estaba tratando de jugar con él, pero tenía una ventaja, él ya había notado eso en dicha persona, ahora mientras él no se descubriese ni hiciese movimiento alguno no daría nada especial a dicha persona –No muchas gracias solo estoy de paso, realmente es un lugar demasiado tétrico para mi gusto, pero debo admitir que es muy interesante- su mirada se dirigió entonces a un par de edificios, sus palabras eran calmadas, ni irónicas, ni severas sino más bien comunes, utilizar palabras rebuscadas solo daría pauta a que aquel sujeto descubriese a alguien inteligente, al menos demasiado para ser un simple viajero, si sus ojos se fijaban en el de manera excesiva descubriría a alguien observador y si sus movimientos corporales hacían énfasis en quitarse a aquello que había subido a su espalda demostraría a alguien con ciertos caracteres físicos superiores a la gente común, por ello Izumi hacia exactamente lo que una persona común, sus ojos vagaban curiosos por todo el lugar, eso no indicaba nada, el mismo lo había dicho, es un viajero extranjero, cualquiera de esa calaña haría lo mismo que Izumi, sus palabras indiferentes denotaban poco interés en lo que aquel extraño vendía y hasta daban a entender que no entendía eso del chakra evitando sospecha de que conociera siquiera los términos y su cuerpo que se mantenía indiferente al invasor sobre su cuerpo daba a entender que como cualquier persona común no había sentido aquello.

En definitiva Izumi se comportaba como un simple sujeto que viajaba, se encontraba calmado, él sabía muy bien que aquel sujeto no le haría daño sin previa amenaza, primeramente, Izumi ya había sido shinobi en una aldea, el conocía las pautas básicas de cada una, sin importar cual aldea fuese todas al menos en ese tiempo de paz tenían una principal, no se ataca a nadie sin motivo, de hacerlo el ninja puede ser acusado de crímenes contra los visitantes por lo cual sería mucho más dañino para el shinobi que para él, segundo, con lo que había sucedido Izumi había notado algo de su personalidad y sabia como manejar al sujeto, para bien o para mal, Izumi sabía muy bien como abusar del abusivo, en este caso el abusivo era aquel sujeto y finalmente si aquello que le había colocado era un rastreador no le serviría de mucho, pues cuando este saliese de la aldea le inspeccionarían y al encontrar aquello en sus ropajes seguramente los shinobis sabrían de quien se trata, en las aldeas cuando menos, los shinobis están al menos enterados de las capacidades de cada ninja que reside en ella y si los cálculos de Izumi eran correctos y aquel sujeto era un gennin no tenía mucho que temer, aun así le intrigaba mucho el hecho de que alguien se le acercase así como así sin motivo y plantease una amenaza aunque no severa pero sí bastante notable pues al menos no esperaba tener inconveniente en su marcha.

Paso unos segundos examinando su alrededor y después nuevamente giro su cabeza y observo al extraño con toda normalidad –Por cierto mi nombre es Kyo Akashi, vengo del país de los remolinos, es un gusto conocerlo pero si me permite necesito ir a dar algunas vueltas al lugar, de otro modo mi viaje habrá sido inútil- con una cortes reverencia se dio vuelta y comenzó a caminar rumbo a los adentros de la aldea, esto era una buena táctica, si aquel sujeto le seguía o cuando menos aquello que estaba sobre él no era retirado verificaría sin duda que esa persona era un shinobi y sabría qué hacer, en caso de hacer lo contrario verificaría que seguramente simplemente había sido un mal entendido, en cualquier caso sus motivos no eran luchar y mucho menos si él no tenía nada que temer, no tenía nada que lo relacionase con el mundo ninja, no había dado su nombre verdadero sino un nombre común del país de los remolinos, había mentido en su país y en caso de ser interrogado el conocía dicho país lo cual verificaba su mentira y finalmente si era atacado él no había hecho ninguna amenaza por lo cual simplemente seria tratado mientras su agresor seria tratado como un criminal seguramente, las cosas seguían con viento en popa, aunque no podía negar que aquel encuentro le había puesto un tanto nervioso, aun al menos por ahora, no había ninguna razón para temer.
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Florentino el Sáb Mayo 28, 2011 6:03 pm

Todo derivó al inoportuno inicio de la conversación, lo que en el principio había sido el objeto por el cual Florentino había actuado de aquella forma tan innecesaria. Cumpliendo un pésimo rol de comerciante barato, aunque funcionaba como buena excusa, y había logrado su breve cometido. Debía de fingir aún con más sencillez y naturalidad su papel, como bien lo realizaba el individuo en un principio. Muy creíble había que admitir, demasiado, y cuando aquel papel se volvía tan fino y natural, debía de estar aún más atento de exagerarlo en un frenesí o cometer un leve error posiblemente fatídico.

La peculiar araña con la que el joven vagaba se había montado al hombro del joven con cierta torpeza al cambiar de cuerpo a otro, y por lo tanto su presencia era muy obvia y fácil de percibir. En ese instante el gennin se percató del soslayo realizado por el hombre, asegurándose de que algo había sentido. Raramente no realizó ninguna mueca o palabra indirecta por la situación, sin embargo había sentido con gran seguridad las patas del animal al caminar por su espalda, y en un instante detenerse. Sin embargo, lograron continuar la conversación con total fluidez.

Pero de todas formas algo sobre la acción previa del hombre lograba transmitirle algo. Su reacción había sido clásica y experimentada ante aquella situación, además había conseguido ver claramente los actos de Florentino. En caso de ser una persona completamente común, habría reaccionado de una forma insintiva y sin miedo al pensamiento de la persona que tenía en frente, y en otras palabras, se habría quitado el animal que caminaba por su espalda, o de todas formas lo habría intentado. Sus palabras a continuación, no le dijeron mucho, había notado reacciones inesperadas y en cierta forma peculiares, provenientes de una persona entrenada muy bien, y astuta ante situaciones que se tratasen de lógica.

Florentino, continuó con su falsa venta desarrollando el papel con el que se había presentado, con la supocición casi segura que el hombre ya sabía de quien se trataba, o el objetivo errante que éste tenía. Ambos desconfiados cuidaban sus palabras en lo más absoluto, y no dejaban pasar un detalle por alto, en una ocación así la inteligencia era clave, aunque el instinto de una persona lo era aún más, ya que podrían ambos estar equivocados en sus hipótesis, pero llevaban una similitud encima, ambos habían levantado una mínima sospecha en el otro, por lo cual de ninguna forma se librarían fácilmente uno del otro.
- Ya veo..Musitó hacia sus adentros.

Hubo unos instantes en lo que el silencio predominó el encuentro, un error típico de alguien inexperto dentro del gremio, ya que un comerciante banal solía insistir si quería llevar a cabo una beneficiosa venta. Escuchó las nuevas palabras del sujeto, las cuales lograron darle una nueva pauta, por la cual estaba casi seguro de quien se trataba. Primero surgió un vago pensamiento, si visitaba el mundo, ¿Por qué no querría llevarse un recuerdo de la aldea de Kirigakure? Y el segundo detalle y más importante, eran sus gestos y acciones desinteresadas, y lo que a propósito dio a entender exagerando lo que había sido un buen papel.

¿Chacra? ¿Qué persona en aquella época no conocía el chacra? Era como un analfabeta siendo filósofo. Recorrer el mundo sin siquiera tener un conocimiento sumamente básico era casi imposible en el mundo en el cual vivían. Salir al mundo exterior siendo carne de cañón, era muy poco probable, además sus previas acciones decían lo contrario. Florentino fingió lo que todo comerciante haría, y volvió a insitir.
- Con más razón querido hombre, tal vez esta corta y breve estadía en la aldea pueda dejarte un lindo recuerdo llevándote estos adornos para algún amigo o familia.. Te lo dejo a tan sólo 20 ryous.

Florentino lo miró fijo, esperando su respuesta, tras escuchar su nombre. Y antes de darle lugar o tiempo para siquiera mover sus labios, éste también mencionó lo suyo. - Perdón por ser tan directo al buscar clientes, mi nombre es Maito Kasagawa, ex-residente de Iwagakure. - No había mencionado su nombre, habría de ser la persona más torpe si hubiese realizado aquello, era algo muy básico dentro de las clásicas artimañas que todo hombre conocía, no había ninguna pauta que delate a este hombre que estuviese haciendo exactamente lo mismo, aunque podría ser muy probable.
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Uchiha Izumi el Sáb Mayo 28, 2011 8:28 pm

Izumi se detuvo lentamente y giro su cabeza observando casi de reojo a aquel extraño que se proclamaba como Maito, sus miradas se cruzaron por un breve instante, Izumi parecía leer la mente del sujeto y aquel mismo hacía lo propio, tal parecía que tanto uno como otro especulaba con toda la inteligencia y lógica de la que disponían, era una situación extraña ciertamente, pero la incomodidad inicial de Izumi se había transformado en cierta curiosidad e interés por aquel personaje tan enigmático pero trataba de no meterse en ello, por ahora tenía una misión, comenzar a interrogar a aquel sujeto solo sería un error que podría costarle muy caro, estaba seguro que Maito si es que ese era su verdadero nombre ya tenía sus propias conjeturas e hipótesis respecto a la presencia del Uchiha, un leve momento de silencio pareció dar un enigmático lenguaje entre ellos, tal parecía que ambos sabían perfectamente que tanto uno como otro se estaban estudiando, esperando quizás a que alguien cometiese el primer error, las palabras en aquel sepulcral silencio sobraban, la actitud de Izumi seguía como siempre, indiferente a los hechos, incluso sabiendo que podrían ya haber sido descubierto parecía no inquietarle en lo más mínimo, aunque ambos ya se hubiesen desenmascarado Izumi seguía teniendo una ventaja, el otro sujeto incluso si supiese que él es un shinobi no tenía la más mínima prueba de su proceder, no sabía prácticamente nada de Izumi y aún seguía sin tener el mas mínimo motivo valido para hacer algo en su contra, en cambio Izumi parecía notar que aquella cosa, fuere lo que fuere que estaba sobre su cuerpo seguía las ordenes de aquel extraño, por lo cual quizás podría deducirse algún tipo de control sobre los insectos, ¿el clan aburame?, no eso sería absurdo, los aburame procedentes del país del fuego no estaría en un lugar como Kirigakure, había exclamado ser ex residente de Iwagakure, si esto era cierto quizás su habilidad procedía de algún clan de dicho lugar, pero desconociendo ese país Izumi decidió no pensar más en el asunto.

-No muchas gracias, he venido únicamente para observar la inusual belleza de esta aldea- exclamo ante la proposición de Maito, sus ojos nuevamente se fijaron en todo a su alrededor de manera curiosa pero a la vez natural para alguien que está en un lugar desconocido “Este sujeto, acaba de exclamar algo respecto al chakra en esas “artesanías”, ¿será posible que es capaz de hacer que se muevan a su voluntad?, es posible, los Aburame hacen una cosa similar con los insectos, jamás entendí del todo aquello pero al menos sé que esos insectos a cambio del chakra de su dueño le sirven con lealtad, si aplicamos esta regla a esos objetos podría ser posible que estos se movieran, pero aun si esto fuera cierto, ¿conque fin?, no veo de qué manera pueden ser útiles, ni siquiera sé cómo sería posible crearlos con la velocidad suficiente, todo esto queda en especulaciones, es mejor no entrar más en el tema” su mirada se clavó en un camino que dirigía al centro de la aldea o al menos eso parecía, la niebla no dejaba ver más allá de unos cuantos metros pero dada la anchura de la calle era lo más probable, voces que emanaban de aquella dirección daban a entender que así era, negocios quizás, un lugar para explorar, pero antes debería tratar de quitarse de encima a ese sujeto, en realidad aunque sentía curiosidad como el mismo ya había afirmado para sí, era un peligro tenerle cerca, lo cual al otro sujeto tampoco le convenía, si se quedaba demasiado cerca de Izumi a final de cuentas daría a entender sus verdaderas intenciones que según el Uchiha era espiarle, si lo dejaba en paz por otro lado no sabía que pensar del todo.

Un leve suspiro emanado desde sus labios dieron la pauta para que con un paso concreto avanzara sin temor con rumbo al centro de dicha aldea, aunque al menos hasta esta altura de su viaje, consideraba que el líder había estado en lo correcto, las aldeas se habían expandido, tal parecía que el propio Izumi las había menospreciado, si existían sujetos como aquel seguramente existirían bastantes más interesantes pero que supondrían un riesgo potencial para cada misión, al menos basado en los cálculos de Izumi, atacar el país del agua en esos momentos sería una tontería, su fuerza ninja si bien no era exagerada tampoco era una cosa a tomarse a la ligera, incluso si tratasen de atrapar al señor feudal para ejercer presión correrían un enorme riesgo; sin embargo de lo malo lo bueno, si esta aldea comenzaba a tener tal fuerza shinobi, las demás aldeas deberían estar en términos iguales o mejores, eso supondría que la paz no duraría mucho, Izumi de antemano sabía que la calma precede a la tormenta, los países jamás entenderían, las aldeas son como una hierba invasiva, cuando el espacio con el que disponen se ve atareado, la única solución es el exterminio de otra semejante para adquirir su lugar, mientras las aldeas crezcan y tomen fuerza militar, las guerras aparecerán a cada paso de la historia, sujetos como Maito eran muchas veces la razón de que las guerras aparecieran en los mundos shinobi, quizás estaba equivocado, pero lo dudaba, nada pasa por accidente o coincidencia, si Maito le había encontrado no era por mera casualidad, sino porque él también había notado en Izumi algo que le hacía diferente a esas personas alegres y confiadas, algo que confiere un aura de misterio y desconfianza.

Una leve mueca se dibujó en la cara de Izumi que ya estaba avanzado y daba la espalda a su “acompañante” a final de cuentas tanto el como Maito no eran muy diferentes, ambos capaces de ver los actos más ruines y así mismo de llevarlos a cabo, ellos que conocían lo que era lo innoble y que además conocían la malicia, eran capaces de ver con toda claridad en las personas, por eso ambos aun sin decirse una palabra parecían haberse comprendido, casi como si por arte de magia se tratase, si hubiese dependido de Izumi quizás en aquel momento le hubiese extendido la invitación a la organización, Maito parecía tener lo suficiente para entrar en ella, pero por unas cuantas razones más importantes que las obvias lo había evitado, inicialmente, aquellas personas eran las más impredecibles, Izumi había tomado la decisión de unirse a dicha organización, pero eso no significaba que aquella persona lo aceptaría, después, aquella persona aún tenía un poco de camino ninja que recorrer, era cierto que dada su edad seguramente tendría más experiencia que Izumi en algunas cosas aun le faltaba de la misma manera obtener experiencia en otros tipo de formas, la última y principal, era que aquella persona al menos el punto de vista que había causado en Izumi confiaba demasiado en su astucia y pericia lo que significaba su más grande error, quien confía demasiado en su inteligencia por lo general termina cometiendo los errores más tontos, la confianza, sobre todo la confianza sobre la superioridad de cualquier tipo era un símbolo de mera ignorancia, la confianza lleva a actuar de forma imprudente, precipitada, irracional y hasta terca, de mala manera hace tiempo Izumi lo había aprendido, no esperaba de ninguna manera ser más inteligente que Maito, pero sin duda dada la forma en que todo se desarrollaba, parecía ser más prudente que este último y si se ponían las cartas boca arriba, parecía el que menos arriesgaba en esos instantes.
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Florentino el Dom Mayo 29, 2011 1:44 pm

Parecía que el encuentro llegaba a su fin, era verdaderamente sorprendente como en tan solo unos instantes ambos lograron descifrar el acertijo que cada uno acarreaba. Lamentablemente el joven vendedor no podía prolongar más el encuentro, pero aún en el final éste hombre que supuestamente recorría el mundo había logrado darle una nueva conjetura bastante significativa para el nivel analítico que ambos estaban aplicando. El joven aldeano miró como éste se retiraba, con una sonrisa irónica por sus espaldas. Una mirada plenamente confiada sobre lo sucedido, y un pensamiento que decía que todavía su encuentro del destino no había terminado.

Florentino al igual que el hombre dio media vuelta simbolizando el fin del encuentro, y se dirigió a otro aldeano con la misma excusa, mismas palabras, y mismo truco. A su parecer sería un día largo de venta en venta, o al menos intentándolo. Aunque constantemente seguía sacando sus hipótesis sobre aquella situación, que ha de admitir fue un tanto incómoda por así decirlo, y no había sido el único que había sentido tal emoción. Nuevamente se acercó a otro futuro cliente exclamando las mismas palabras, es decir, la misma oferta aunque en ello lograba pensar ciertas cosas.


- Hubo algo.. algo muy fácil de distinguir. Todo un encuentro fijándome atento en sus actitudes, y en medio de ello no logré darme cuenta de lo más importante, su actitud desde el principio hasta el fin, procurando terminar lo más rápido posible con la conversación, contadas veces intentando exactamente lo mismo. Pero, ¿Por qué? ¿Ocultaba algo? ¿Su actitud quizás? Sí, no estoy seguro que, pero algo ocultaba, se puede afirmar, su incomodidad plena lo asegura. - Pensó.

Siguió un tiempo, un largo tiempo tratando de llegar a una determinada conclusión, pero era algo bastante difícil. Podría asegurar que no era un civil común, y lo comprobaría tiempo más tarde. Debía de seguir con su venta, un tiempo más en el mismo lugar en el que se encontraba, así llegaría el punto en el que todo se desmantelaría, no jugaría con la mente del gennin.
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Re: Una visita bastante tranquila

Mensaje por Florentino el Mar Mayo 31, 2011 7:49 pm

El vasto día de ventas había concluido con un final no muy próspero, últimamente la gente no acostumbraba a comprarle, y mucho menos algo que ya habían comprado, pero a fin de cuentas Florentino no podía conseguir otro producto. Todos lo reconocían, su mala fama dentro de la aldea fue acrecentándose a medida que éste fue perteneciendo a ella, y con ello también se conocieron todas sus extrovertidas artimañas. La persona del exterior con la cual se había topado era una excelente oportunidad, aunque desgraciadamente se llevó dos sorpresas no muy inquietantes.

Primero, no le compró nada en absoluto, y por ende, no recaudó ni obtuvo ninguna suma monetaria, era claro, ese día no comía. Y luego, le había dejado grandes dudas y sospechas como un gran recuerdo. No vacilaría en pensar que no era una persona banal; algo ocultaba, aunque se destacaba de forma imperceptible. Ha de repetir, pésimo día. Sus parpados pesaban, típica señal de cansancio. Debía volver a su hogar, así sea arrastrándose. No vaciló ni un instante, y se marchó de la salida de la aldea, con objeto de llegar a su hogar y poder recibir un monótono día como todos aquellos. Raramente Florentino prefería eso.

Caminó y caminó, como holgazán y vago. En sus gestos faciales denotaban muecas de cansancio, e irritación por las tareas laborales. Acarreaba un pésimo humor y para aquellas horas de la tarde, le irritaba hasta el mínimo respiro de los aldeanos a su alrededor. Por segunda vez, pésimo día. Parecía un desafortunado hombre en un comic de humor, y para acrecentar su infortunio hereditario, ¡Tsk! Su pie se adhirió al pavimento por el cual caminaba. ¿Un dulce quizás? Mucho no le importaba, de todos modos ensuciaría su nuevo calzado ferial. Levantó su pie con desgano y mal humor, y una nueva sensación emergió de su aplastado ser, una sensación de regocijo e inquietud provocada al ver aquello que estaba viendo. El destino consagraba al gennin.

Su propia arcilla en su pie, nunca había imaginado que eso le provocaría cierta alegría, y o levantaría levemente su ánimo. Pero, ¿De donde provenía dicha arcilla pisoteada? No conocía algún que otro habitante en la aldea con sus mismas habilidades, y la arcilla en una aldea con tal clima no era muy habitual de ver. Abrió su chaqueta para comprobar que ninguna figura pre-moldeada se le había caído, y justificó su respuesta con un "no" bastante seco. Pues no había vendido nada. Los estuches que contenían el material explosivo se encontraban aferrados a su cintura, y ya no quedaba ningún hueco por llenar. Tal vez, producido por el mismo viento vespertino, o la densa y fría niebla, su mente atestada de dolor y abrumadores pensamientos logró recordar.

Su araña horas antes colocada en el cuello del sujeto inmigrante, ¿Sería aquello lo que se encontraba bajo su pie? No cabía duda, pues poco a poco empezó a recordar y analizar la situación, todo detalle previamente planeado. Una de las pocas razones por la cual el joven procuró vender la tarde entera, era sencillamente para esperarlo, pero jamás pasó por el lugar. Hizo totalmente lo contrario a lo que Florentino quería y esperaba. Paciente y apacible aguardaba el momento para aplicar una de sus tantas viejas artimañas.

Si Kyo, como se nombraba, circulaba por el lugar sería fácilmente reconocido por tener esta araña en su espalda, pero como Florentino deducía, ésta había sido detectada, era otra pauta de que no era un hombre común y corriente, sino no se la habría quitado sospechando que podría dicho animal ser peligroso. Por ende esta había sido aplastada antes de que el sujeto pase, y raramente Florentino no había sido capaz de reconocerlo, ¿Un Henge? Sería un truco viejo y sencillo, muy fácilmente reconocible hasta para él siendo gennin, sin mencionar que el sujeto de cabellos azabaches no conocía su rango dentro de la aldea, y no podía juzgarlo tan solo con verlo. Esto decía que debía ser precavido, lo suficiente para conseguir librarse de la aldea sin el ojo de alguien encima, sano y salvo. Sería una mala suerte colosal si salía herido de una corta visita obviamente encomendada.

Aunque... no podría ser posible, ¿Acaso había conseguido librarse por otro lugar? Tampoco, la aldea de Kiri no tenía problemas con sus fronteras, y estas se encontraban sumamente habitadas, y sobre todo vigiladas desde la cercanía en caso de un ataque, exilio o demás asuntos que no requieren ser mencionados. En caso de asesinar, aunque suene raro, a los encargados de dichos trabajos, se informaría inmediatamente para aquel tiempo, y tomarían decisiones y actos muy apresurados. Entonces, ¿De qué manera? No se esfumaría así como así, ¿O si? En ese caso, ¿Su fuerza y habilidades llegarían hasta tal punto?

No lo sabía, tan solo era una suposición, y no había dejado rastro más que esa arcilla sobre el suelo. Algo era claro, no importaba el medio por el cual ya no se encontraba en la aldea, pero de todas formas, nunca circuló normalmente. Obviamente este hombre había llegado con otro objetivo a la aldea, intenciones que por ende debían ser ocultadas. Por lógica, no eran buenas ni de fiar. Dentro de todo el presentimiento de Florentino no estaba tan errado, necesitaba tan solo pequeñas muestras y detalles para asegurar sus conjeturas. Averiguaría quien mantuvo contacto con éste hombre, y preguntaría a los guardias si su presencia se destacó al salir.

Podrían o no ser detalles insignificantes, pero sumamente valederos. Y con estos análisis, conjeturas, hipótesis y mínimas conclusiones, Florentino se marchó del lugar, pronto sería de noche y había más productos por vender, generalmente las visitas se hacían más notorias a esa hora, ya que las luces de la aldea en contraste con la neblina hacían de Kirigakure un lugar plenamente bello y vistoso para conocer, y aún más para los aldeanos, quienes tenían ese placer y suerte todos los días de los vastos años.
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Re: Una visita bastante tranquila

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